miércoles, 26 de septiembre de 2007

El rey de España


No nos importa* el rey, ni la monarquía, esa institución anacrónica del Antiguo Régimen, pero sí España como nación política de ciudadanos.





* Manuel Azaña, 18 de julio de 1936, nada más conocer la sublevación de los nacionales: Os permito, tolero, admito, que no os importe la República, pero no que no os importe España. El sentido de la patria no es un mito.

martes, 25 de septiembre de 2007

Cosas veredes

Los neofeudalistas reaccionarios, valga la redundancia, amenazan con un plante al Estado........


eso sí, suponemos que siempre que se realice a cargo de los presupuestos generales de ese Estado ¡al que quieren plantar!, puesto que aún no nos han amenazado con renunciar a las jugosas prebendas que el régimen del 78 concede a su casta política,(altos sueldos y pensiones, dietas, inmunidades....) secesionistas incluidos.

Que cosas!

miércoles, 19 de septiembre de 2007

PREMIO




Hijos de la Logse y El Blog de Natalia Pastor nos otorga el premio-meme a la bitácora solidaria. Agradecemos su reconocimiento y generosidad y continuamos con la tarea que conlleva, esto es, premiar otras siete bitácoras.
Nos servimos del mismo criterio de quien nos ha premiado, por compartirlo totalmente:
solidaridad con aquellos que no se resignan a dejarse llevar por la corriente de estupidez que nos rodea y a veces asfixia.
Chiaroscuro
Polítika
La escarpada subida
Jefe Rojo
Españolito de a pie
La Cataluña del Capitán Trueno
Izquierda Hispánica


Las reglas para este galardón son:
1.- Escribir un post mostrando el PREMIO y citar el nombre del blog que te lo regala y enlazarlo al post que te nombra (de esta manera se podrá seguir la cadena).
2.- Elegir un mínimo de 7 blogs que creas que se han destacado alguna vez por ayudar, apoyar y compartir. Poner sus nombres y los enlaces a ellos (avisarles).
3.- Opcional. Exhibir el PREMIO con orgullo en tu blog haciendo enlace al post que escribes sobre él y lo otorgas a otros.

martes, 18 de septiembre de 2007

Laicismo

Sin perjuicio de otras consideraciones que pudieran hacerse sobre tan debatida cuestión,

.....Pues bien, con toda premura la izquierda se apresura a envolverse en la bandera del laicismo. Hemos de evitar, dicen, la construcción de una sociedad basada en el fundamentalismo religioso, ya sea bíblico, veterotestamentario, coránico, o fundado en cualquier texto sagrado. Sólo cabe para ello una opción: la separación de las Iglesias y el Estado, la presencia en las instituciones públicas de los individuos en su condición abstracta de ciudadanos, al margen de su confesión. El Estado laico, por otro lado, se ha de comprometer activamente a proteger la libertad de culto cuando esta se manifiesta en el ámbito de la vida privada. Sin embargo, estas tesis laicas son interpretadas por ciertos sectores de la izquierda como atañendo exclusivamente a la religión. Pero, ¿cuál es el fundamento del laicismo sino la renuncia al origen como criterio de participación política? Sin embargo, justamente el origen y la identidad es el quid de una izquierda con apellidos: la nacionalista. No obstante, ocurre que una religión comporta casi todo aquello que englobamos otras veces bajo el concepto sacrosanto de cultura y cuya defensa es tan importante para ciertos sectores, que se dicen, de izquierdas.

La izquierda nunca pretendería la prohibición de la religión, aunque no por ello dejaría de ser beligerante con ella. Es más, si como resultado de sus ataques intelectuales resultase su extenuación y por falta de fieles la religión desapareciese, la izquierda se sentiría satisfecha. Nunca vería justificado que si una religión se abandonara, fuera mantenida artificialmente a costa del erario público (aunque aquí, lo que no vale para la religión, vale para la identidad cultural). Parece, entonces, que en algunos casos la protección de las identidades culturales (y la religión puede ser tratada como tal) no es un valor político y moral indiscutible e incluso la eliminación de ciertas identidades culturales es un objetivo de la izquierda. Así, ¿cuál es el criterio para discriminar identidades culturales susceptibles de ser combatidas de las susceptibles de ser protegidas? En muchos casos los nacionalistas no van más allá de decir, «la mía si es defendible», no distinguiéndose entonces gran cosa del devoto que dice, «mi religión es verdadera».

La única forma de convivir en una sociedad multicultural parece ser entonces la construcción de un Estado laico y dejar la cuestión de la confesión para la vida privada. Cada cual escoja su fe, pero no pretenda utilizar las instituciones para favorecer su identidad religiosa particular. Y aquí es donde el nacionalista entra en contradicción, porque en su opinión lo que vale para la religión no vale para la identidad cultural. El Estado laico debe garantizar que la identidad religiosa se mantenga en el ámbito de la vida privada; en cambio, ese mismo Estado -creen los nacionalistas- debe favorecer su particular concepción de la identidad cultural, debe privilegiar a un grupo cultural, debe ponerse al servicio de la inmersión cultural de los restantes ciudadanos, que por lo demás, al no participar de origen o convicción de dicha identidad cultural, sufren el cuestionamiento de su condición misma de ciudadanos. ¿Qué tiene la identidad cultural para ser privilegiada sobre la religiosa?

¿Son laicas todas las izquierdas que se dicen laicas?
Adrián Fernández Martín

jueves, 13 de septiembre de 2007

El Capitalismo



¿Sistema socioeconómico?

Incluso su carácter de sistema es problemático, por su constante adaptación y mutación, por su capacidad de asimilación. Si aceptamos las tesis del interesante ensayo de Vicente Verdú, nos encontramos ante el estilo del mundo, un sistema que ya no se aparece como tal sistema.

Lo que sí es cierto es que ha resultado vencedor en el enfrentamiento con sus sistemas opuestos. Esto exige, en rigor materialista, una explicación, un saber por qué, más allá de lamentos quejicas.

Ahí queda esto, de momento.

....el capitalismo, considerado como un proceso material real –y no como un proceso representado en fórmulas en un papel– consiste ante todo en producir mercancías determinadas e intercambiables, y si es posible producir de nuevo otras mercancías susceptibles de ser vendidas, y con el riesgo de no venderlas; lo que supone conflictos, agotamiento de materias primas, competencia a muerte entre productores, superproducción de mercancías, luchas entre los trabajadores y los capitalistas, de los trabajadores entre sí y de los capitalistas entre sí. En suma, el capitalismo no es un sistema destinado a producir por producir de nuevo, como superficialmente pueden llegar a pensar los profesores; es un sistema destinado ante todo a producir y a producir obras (ferrocarriles, autopistas, rascacielos) que jamás habrían podido históricamente ser construidas por otro sistema. Y si la reproducción recurrente capitalista funciona es porque el proceso material de los ciclos funciona también. Y si el incremento del ciclo ampliado es tan notable, es porque con el sistema capitalista las poblaciones humanas han progresado (no decimos si para bien o para mal) y han aumentado en dos siglos desde mil millones hasta casi siete mil millones de individuos. El capitalismo, si es un sistema absurdo, será en todo caso tan absurdo como el «sistema» del crecimiento demográfico «en plaga» de la humanidad o de otras especies. El capitalismo es un sistema de producción mucho más serio de lo que creen los profesores, y aún mucho más profundo de lo que pensó el propio Marx, a pesar de que él ya lo analizó como una «fase progresiva» del desarrollo humano.

martes, 4 de septiembre de 2007

Cuestión Territorial,

modelo de estado, cuestión nacional.....
Un breve comentario de nuestro amigo enemicus, Pedro Antuñano a propósito de la preponderancia en nuestra bitácora de estas cuestiones territoriales o nacionales nos motiva las siguientes consideraciones.
La cuestión nacional no es un asunto más, junto a otros posibles, de los tratados en política. Como si dispusiéramos de una conjunción de enunciados formados por la cuestión nacional, la política económica, el problema de la vivienda, ecología, modelo educativo, ...etc, donde la cuestión nacional efectivamente figurase junto al resto, concediéndole quizás mayor o menor prioridad en función de aspectos coyunturales y/o accidentales, pero al fin y al cabo, un asunto político más, y quizás no el más importante al decir de algunos, contiguo al resto de asuntos considerados.
No pensamos así. La cuestión nacional es un contenido transcendental positivo a la reflexión política, al menos cuando hablamos política definida, entendida ésta por la referencia a un Estado realmente existente(y no otros) Dicho de otro modo, la cuestión nacional se puede disociar de otras cuestiones, lo mismo que éstas se pueden disociar de la cuestión territorial, pero si nos mantenemos dentro de coordenadas políticas definidas, no resulta posible separar la cuestión nacional del resto de cuestiones, y viceversa, so pena de deslizarnos hacia la indefinición política.
Es decir, y a modo de ejemplo, se puede disociar la cuestión de la vivienda y tratar sobre precios, propiedad del suelo, qué se considera suelo urbanizable, impuestos aplicados, ventajas de promocionar alquiler frente a compra, tipos de vivienda, comparar modelos de vivienda de otros países, etc, etc, pero si hablamos de política, de política de vivienda, de política definida respecto a la vivienda, no resulta posible separarla de quiénes son los titulares responsables de elaborar la legislación al respecto(¿parlamentarios de la nación española o de la nación catalana o una asamblea representativa de la humanidad?), a quienes va a afectar lo legislado( ¿a los ciudadanos españoles, a los vascos, o a los ciudadanos del mundo?) quién va a gestionar o administrar las disposiciones y medidas que desarrollen y ejecuten lo establecido legislativamente(un organismo municipal de España o de la nación andaluza, un ente autonómico o una agencia estatal?, pero de qué estado ¿el español, el vasco, europeo quizás?)
No es que no sea oportuno ni pertinente ni idóneo, el tratar de manera disociada esas otras cuestiones importantes para la política. Faltaría más. El problema está en pensar que se hace política al tratar esos temas de forma separada, porque la cuestión territorial es un tema más y no el más importante, al decir de algunos. Así no se hace política, sin perjuicio de la pertinencia, de la importancia e interés que puede revestir la cuestión tratada(educativa, ecológica, etc) sino todo lo contrario, se incurre en la indefinición política.
Algo similar sucede con las propuestas de los llamados movimientos sociales. Sin entrar en otras consideraciones, se dice que la participación de los jóvenes en los movimientos sociales es un indicador de su participación en política. Falso. Sin duda es una muestra de su participación social, y nada tenemos en contra pues lo político no tiene porque totalizar la vida social, pero la mayoría de las veces es una participación apolítica, en contra de lo que esos mismos participantes puedan pensar de sí mismos, y no sólo por no encuadrarse en una plataforma partidista tradicional, sino por lo que venimos diciendo, por la indefinición política de sus propuestas, al margen del juicio que éstas nos merezcan, por considerar sus propuestas de manera totalmente abstraída, respecto de la política definida.